Blog
Sonreír es una decisión
A todos nos pasa que al ver a un bebé recién nacido sonreír, nos causa de inmediato un efecto de alegría y ternura. Es una reacción realmente inevitable.
Cuando nacemos tenemos la habilidad innata de sonreír, no es algo que se aprende sino que traemos todas las personas.
Sin embargo con el paso del tiempo, cuando vamos creciendo es algo que vamos olvidando. Algunas veces por presentar alguna enfermedad, vivir un duelo, atravesar una ruptura de pareja, situaciones económicas, o simplemente por inconformidad dejamos de lado una de las virtudes más grandes que no deberíamos perder jamás.

Las personas que sonríen frecuentemente, no son quienes no tienen problemas, sino quienes tienen la capacidad de ver más allá de los obstáculos, convirtiendo las pruebas, en retos que deciden ganar, que deciden conquistar.
Un día nunca se repite, por lo que cada mañana es una oportunidad para comenzar de nuevo, dándonos la posibilidad de cambiar las cosas, de empoderarnos de nuestros sentimientos, de ganarle a nuestros miedos, de si caemos, levantarnos e intentarlo de nuevo.

Podemos cambiar nuestra vida cambiando nuestra actitud hacia ella. Tanto la felicidad como sonreír es una decisión.