¿Prótesis fijas o prótesis removibles?

La gran mayoría de los pacientes que vienen a consulta nos cuentan cómo es su vida con sus compañeras inseparables “las chapas”. Algunas anécdotas son: “estaba tomando café con unas amigas, estornudé y se me salieron”, “ya la goma para pegar las chapas no me funciona”, “cuando me quito las planchas me veo arrugado”, “quiero meterme al mar, pero me da terror que una ola se me lleve los dientes”, “estas planchas se me aflojaron”, “no me gusta ir a parrilladas porque no puedo con la carne”, entre otras historias que nos cuentan algunos entre risas otros entre lágrimas.

Durante años se han utilizado las prótesis removibles como opción para los pacientes que han perdido sus piezas dentales. Sin embargo, con el paso del tiempo y los avances de la odontología se han ido desarrollando técnicas para rehabilitación oral, las cuales permiten devolverle al paciente su función masticatoria.

Dentro de las principales desventajas que tienen las prótesis de quitar y poner están la falta de estabilidad, son poco confortables, retención de restos de comida, causan irritación en los tejidos orales, falta de adaptación y psicológicamente tienen un gran impacto en el paciente por no poder realizar sus actividades comunes con seguridad y confianza.

¿Cuál es nuestra recomendación? Optar por rehabilitaciones fijas las cuales comprenden implantes y puentes dentales.

Los implantes dentales son pequeños dispositivos de una aleación de metales, principalmente titanio, material biocompatible, que permite la integración al hueso del paciente, dando como resultado una tasa de éxito de aproximadamente un 98% según  diversos estudios. Adicional a esto, los implantes dentales estimulan el hueso alveolar (que sostiene los dientes) logrando que se mantengan casi las mismas dimensiones, ya que se detiene el proceso de reabsorción.

La reposición de piezas dentales con implantes posibilita que el paciente recupere la función masticatoria normal, la estética dental, la comodidad al hablar y a nivel psicológico definitivamente un aumento en la calidad de vida. En nuestros pacientes hemos visto como vuelven a comer, a silbar y reírse a carcajadas en cada momento al poder retomar sus pasatiempos y proyectos, coleccionando esos detalles lindos de la vida que solo les da el placer de sonreír.

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